PARTICIPACION VOLUNTARIA
LA FORMA DE ACTUACION DE LOS JOVENES
En estos nuevos tiempos, basándonos en el acontecer social y político de nuestro país, en un mundo donde el individualismo y la automarginación han sobrepasado los limites de la sociatividad, nace una nueva generación de jóvenes, personas con intereses mayores y preocupaciones que salen de su metro cuadrado, para sentir y vivir lo que otros sienten. De esta manera un nueva era de acción social, de participación, de compromiso y conciencia esta naciendo en estas nuevas generaciones.
Pero nace una pregunta, ¿Dónde se están formando estos jóvenes?, ¿Quiénes los están guiando?, ¿Quién esta estimulando esta nueva forma de participación?. La respuesta es simple, en nuestro país, siempre ha existido la solidaridad, desde tiempos remotos, pero siempre desde un solo sector, una minoría, un grupo, solo acciones de pequeños grupos, que en su mayoría fueron guiados por fracciones políticas y movimientos estudiantiles, que a fines de los 60 y principios de los 70, se fortalecieron por los movimientos sociales de la época.
Un largo periodo de acción social, con influencias políticas y de fortalecimiento de las bases populares, fueron los principales actores de este gran escenarios naciente en nuestro país. Los jóvenes de los setenta, influenciados por los movimientos sociales de la época, se dejaron ir en esta rueda giratoria y crearon grandes movimientos, la revolución de las rosas, la lucha social, crearon nuevos pensamientos, que fueron aplacados por la represión política del gobierno militar emergente en el 73. desde esa fecha hasta mediados de los 90, la forma de activación social, solo se limito a las bases populares, la solidaridad creada a fuerza del medio político, que fundaba nuevos tipos de acciones, es así como en las poblaciones, campamentos y asentamientos populares, se crearon nuevas formas de activismo social, en los cuales los jóvenes fueron un factor preponderante.
Con el triunfo del NO, la democracia hacia su entrada triunfal nuevamente en nuestro país, nuevas corrientes llegaban a nuestras costas, volver a las calles y trabajar por los mas necesitados, no era motivo de temor, por el contrario, era motivo de orgullo y satisfacción, era una forma de devolver a nuestros vecinos, amigos, hermanos la mano, por estar tan ausentes durante tanto tiempo.
A principios de los 90, la violación de los derechos humanos, la brecha social producto del nuevo sistema económico, fueron los gatillantes de nuevas formas de actuación social, pero a medida que la democracia avanzaba, estos flagelos desaparecían o en su efecto se aminoraban. A mediados de los 90, una nueva línea de acción se retomo, las Universidades nuevamente se transformaron en gestores sociales, maquinas productoras de solidaridad y conciencia, se volvió a ver a estudiantes universitarios trasladarse por el país para trabajar e interactuar con la gente. El gobierno asumió una nuevo rol, volver a reencantar a los sectores sociales, retomar la línea social y cultural que nuestro país dejo en la memoria colectiva. Es así como se crean formas de fomentar estas áreas, estimular el voluntariado, nuevas organizaciones nacen a través de estas líneas y es así como organizaciones con gran trayectoria asumen la forma de integrar a los jóvenes en sus labores. Nace un nuevo Chile, un Chile preocupado, con nuevos escenarios, con nuevos rostros, con nuevas ganas e ideas, un Chile social y humanista, un Chile capaz de crear y construir nuevos caminos que hoy en día son carreteras.
¿Pero como llegamos a esto?. La forma en que se llego a concretar esta participación no fue fácil, se lucho por años con el típico desencantamiento social, la frustración y por sobre todo, con automarginación. La forma de lucha que se utilizo, por una parte, fue gracias a las organizaciones privadas que se enfocaron en integrar a jóvenes dentro de sus voluntarios, renovando la mano de obra. Por otro lado, el fomento a las organizaciones voluntarias jóvenes y el amplio apoyo económico destinado, por parte del gobierno, a través de proyectos, que su fin, era generar áreas de trabajo en la superación de la pobreza a nivel nacional. Así y sin más decir, el voluntariado a nivel nacional ha ido surgiendo de a poco, lentamente, con esfuerzo y apoyo nacional e internacional, pero, el rol de las universidades, es un rol preponderante, un rol que se debe destacar dentro de este trabajo. Las universidades nacionales, en su labor educativa, han ido integrando dentro de sus mayas curriculares, dentro de sus programas extra programáticos, metodologías de integración y formaciones propias para estimular la acción voluntaria y la responsabilidad social universitaria. Es así, como poco a poco, cada ves mas universidades asumen como un deber, el interactuar y trabajar en la superación de la pobreza y la construcción de una sociedad mas digna, asumiendo su papel como un icono de crecimiento y eje fundamental en las comunas y regiones donde están insertas.
Poco a poco son más los jóvenes, en especial los universitarios, los que participan de esta nueva forma de integración, pero la esencia de algo ha dejado de manifiesto el excesivo interés de actuar, pero nace la pregunta típica de todos quienes tienen muchas ganas de trabajar, ¿Cómo y donde actuamos?, en el transcurso de los años, han surgido muchas organizaciones que se preocupando capacitar y formar a organizaciones para trabajar con voluntarios, pero pocos se han preocupado para formar voluntarios para trabajar con organizaciones sociales de distintas características.
En la actualidad, en relación a la modernidad y el proceso de globalización que crece día a día en forma agigantada, se hace necesario el profesionalizar el voluntariado, en formar a jóvenes y adultos, en verdaderos profesionales de la acción voluntaria con el fin de lograr resultados concretos y un trabajo adecuado a las exigencias actuales.
En nuestro país estamos muy lejos de profesionalizar la labor voluntaria, por el contrario, cada ves dejamos pasar la oportunidad de formar verdaderos jóvenes con conciencia social. Es hay cuando uno se hace la pregunta directa y concreta, ¿Qué papel juega la educación en la formación social de nuestros jóvenes?. Bueno es muy simple la respuesta, basándonos en el modelo de reforma educacional en la que se baso la LOCE, en nuestro país, algo quedo afuera, puesto que la educación social, la que potencia y fortalece la responsabilidad social y el compromiso hacia la misma sociedad, no debe ni es un privilegio de unos, por el contrario, debe y tiene que ser una obligación de todos y cada uno de los chilenos. Debemos dejar de decir que eso es una responsabilidad de la familia, dejar de cargarle las responsabilidades sociales a otros, por que de una ves por todas debemos asumir la responsabilidad de crear conciencia social colectiva, formar nuevas generaciones con verdadero responsabilidad “social”, con fundamento y compromiso para este país, un país que día a día cambia su imagen, que crece y madura en compañía a estos jóvenes. En esto las Universidades, cumplen un rol fundamental, no solo con sus estudiantes, ni su entorno, si no con los futuros estudiantes que tendrán, con los jóvenes de educación secundaria, aquellos que necesitan ser escuchados y tener espacios de formación y orientación, potenciar a los estudiantes de educación superior a trabajar con jóvenes, a guiarlos y darles las herramienta que necesitan, abrir espacios donde nos sintamos orgullosos de nuestra formación y crear una participación activa de cada uno de los actores sociales de una sociedad, así se crea responsabilidad social, no tan solo universitaria, ni empresarial, si no responsabilidad social de todos los chilenos.
Carlos Adams S.
Director Social
Servir a mi Tierra
Universidad de los Lagos
